22 de mayo de 2007

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"Lo único que no se ve es lo que está al alcance de la vista"
E.Jardiel Poncela
Variaciones Goldberg-Aria- Jacques Loussier Trio
"Escuchar es orientar al oído, observar el río del sonido y dejarse llevar por él, medir su caudal y sus recorridos, jugar con lo esperado y lo inesperado.
Escuchar música nos ayuda en el crecimiento de la razón, afianza la afición, desarrolla y agiliza la creatividad.
Quien degusta una obra musical, quien la escucha de manera aprovechada, ve cómo se transforma su interior, su pensamiento.
Escuchar es crear.
Escuchar es vivir.
Escuchar enseña a crear y a vivir.
Escuchar- hacerlo de verdad- transforma, enseña a desplegar las antenas, a ordenar el mundo, a sacar brillo a la sensibilidad. Escuchar desarrolla habilidades para resolver ecuaciones sonoras, relacionar sonidos, buscar parentescos, reconocer las caras de los temas que ya han sonado, descubrir que hay debajo de los disfraces de las variaciones.
Escuchando música se moviliza el espíritu creativo.
Precisamente ese componente que tiene la música de marcar expectativas, de preguntar esperando la respuesta del oyente, es el que genera nuevas maneras de resolver sus propias preguntas."
Fernando Palacios
¿Quizás por eso, es por lo que se la considera "peligrosa" en el ámbito de la educación?
¿Es por eso que en cada cambio legislativo, venga del signo político que venga, las artes plásticas sufren recortes horarios, -que nunca afectan a la intocable "Religión"-, despreciándose así una verdadera educación integral del ser humano?
Es posible que a nuestros políticos les atemorice pensar que los futuros adultos sean capaces de desarrollar lo que el psicólogo americano Howard Gardner define como 7 habilidades mentales:
inteligencia verbal, matemática y espacial, inteligencia musical, inteligencia del movimiento, inteligencia personal (dividida a su vez en intrapersonal e interpersonal).
Una sociedad que renuncie a educar olvidando las artes y sólo preste atención a las nuevas teconologías de la información, tecnocrática y monocolor, olvidando el mundo de la fantasía, de los sueños, de las emociones, las risas, el juego, los llantos, la luz y el color, el silencio, el movimiento y la música... pondrá en peligro una educación humanística así como su propia autocomprensión como sociedad democrática.

3 comentarios:

Tesa dijo...

Si me condenaran a no poder apreciar la belleza, las emociones que me produce el arte en todas sus expresiones, me moriría.
No estoy muchas veces de acuerdo con Nietzsche, pero sí cuando dijo que la vida sería un error sin el arte.

Mis hijos no estudiaron religión, porque no están ni bautizados, me parece mentira que aún estemos con ese debate después de casi 29 años, entonces se podía elegir, al menos en Barcelona donde vivíamos, por una asignatura que se llamaba ética. Y siempre me preocupé más de que cultivaran su sensibilidad y alimentaran “ su alma” con las artes plásticas que con unas doctrinas que no aceptan a los que no son como ellos y que además quieren imponernos a toda costa. Eso sí, les enseñé a respetarlos, a pesar de todo.
Besos.

espiralproscrita dijo...

Escuchar siempre fue peligroso, al igual que lo fue sentir. Y quien escucha siente, y quien siente piensa, se para, se mira el cuerpo, se pregunta por qué, sonríe, busca, toca, lame, succiona, corre, se para, vuelve a escuchar, grita, dice, siente, y vuelve a pensar, y piensa, y siente, y toca, y sonríe.
Todo lo que nos moviliza es peligroso para aquellos que nos quieren ciegos y minusválidos.
Leerte es peligroso.
Y un placer inmenso.

Leerte es sentir.
Un abrazo.

amandine dijo...

Un gracias en forma de acorde perfecto, un beso sostenido, un sueño de melodías que vendrán.