En un Mundo Verídico el centro del universo es un ombligo de flor que respira un corazón de ternura gigante. Los ojos miran desde la Verdad y una pradera de serenidad cubre el tiempo y el espacio de nuestras vidas. Fuego, Aire, Tierra y Agua comparten circulares estaciones que se encabalgan para descubrir que tan sólo importa este latido a tres, este instante único. En un Mundo Verídico, compartir la piel y la respiración forman parte de la magia del Ahora.
Y sin más, Vera llegará, y nos besará la vida.
Para mi niña a punto de nacer. Para mi hermana, arte en mi piel desde que nació.
"...ya nuestra intimidad es tan inmensa que la muerte la esconde en su vacío". Mario Benedetti
Quien dijo alguna vez adiós sabe que los hombres como tú nunca se marchan. Se pasean por entre las ventanas, los refugios del amor, las pendulares mañanas de sueños los árboles de parques en otoño y traen desde el Sur la voz olvidada de los otros.
Cada poema tuyo, uruguayo querido, habita en mi memoria desde niña [tú dirías botija] instantáneas de Luzy coherencia, ejemplar sencillez y compromiso.
Los hombres como tú, Mario, nunca se marchan, se quedan en el canto transparente de la vida.
Una calle de cualquier ciudad abierta en luces de neón, un viandante que mira a una señora que espera el autobús de linea regular, una niña de la mano de su hermano mayor sacando al perro, un círculo de prohibido estacionar sobre el beso de dos amantes, una mirada perdida en círculos concéntricos. Un parque vacío a las tres de la mañana, un bar, una tienda cerrada por traspaso, un banco compartido.