2 de julio de 2008

Inside

Luz desde el interior.
La nube se transforma en agua.

El latido en la lejanía se acerca
Y toda la tierra se descubre.

Ante mi, la tormenta.

Dentro de mi, la calma.



"De carne y hueso": Amaral

5 comentarios:

Sonita dijo...

me encanto el verso final que tanto contrasta con el resto del poema.. hermosas letras llenas de sensibilidad...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Los latidos del corazon cuando se escuchan sobe el pecho de la persona que nos deslumbra con su mirada, es una de las cosas mas bonitas que existen...
En eso me has hecho pensar tu
Saludos

Joven Eriza dijo...

;) (Hola guapa)

Paz dijo...

y yo, ni dentro ni fuera,
me quedo al lado.




:)

Vale, claro que vale

Beauséant dijo...

esa es la única forma de afrontar una tormenta ;)