16 de mayo de 2007

Con los objetos






¿Qué secretos esconden las paredes

de mi casa

que se empeñan

en dar forma a los silencios?


Avishai Cohen "Eternal Child"

"Hay los objetos consabidos

otros recién llegados pero todos

se mueven en su estante buscan sol

igual que en otros tiempos

sobresaltado el mundo me hace signos

más allá del cristal y las cortinas

no es hora de tañir las reflexiones

sino de buscar sol yo y los objetos

y llega el sol por fin más amarillo

o más blanco o más verde o más naranja

que el de mis últimos doce años y desengaños

llega el sol y me entibia la mejilla y el oído

me levanto camino oigo mis pasos

como un eco de mis pasos de ayer

cuánta sombra ha pasado cuánto asco

cuánta melancolía cuanto espejo

como bebo mastico paladeo el sabor

disfruto aquel en que crecí hace siglos

hago crujir el pan deslizo el dulce

saboreo las claves del regreso"

De Inventario II-. Mario Benedetti

PD: Gracias Benedetti, mi uruguayo valiente, por ponerle siempre palabras a mis tiempos.

9 comentarios:

.JL. en los afelios dijo...

"Como el primer cigarro,
los primeros abrazos. Tú tenías
una pequeña estrella de papel
brillante sobre el pómulo
y ocupabas la escena marginal
donde las fiestas juntan la soledad, la música
o el deseo apacible de un regreso en común,
casi siempre más tarde"

En mi caso Garcia Montero es quien acostumbra a llenar mis horas de soledades y compartir mis temporales de viento y resaca.
Le has leido??

P.D: te visitaba tanto para endulzarme un poco que con tu permiso te he añadido a mis imprescindibles,

Besos curiosos y atentos!

Juan Cosaco dijo...

Todavía no he encontrado el lugar y el tiempo para buscar silencios y sombras en objetos. Aún la casa donde vivo es un espacio japonés, lleno de temblores, de miedos tal vez; pero tiene los días contados.
Salud!

Adolfo dijo...

¿Qué alegrías muestran las ventanas de mi cuarto que se empeñan en cantarlas al sol de este, mi mayo?

La luz, hoy no puedo evitar buscar la luz del astro, y todos los colores que nos muestra.

Avanzar hacia el sol, hacia la vida. Salir de las sombras como lo hace el viento de otoño de entre las hojas, o las olas rebeldes del mar de entre las rocas.

Lo de siempre, me encanta.

Anónimo dijo...

Con tu permiso (espero), voy a detenerme un rato por aquí para escribir algo.

Y es que, hablando de casas y secretos, esta tarde, como otras tantas tardes, al pasar junto a los muros que antaño daban forma a la que fue tu casa, vuestra casa, y hoy simplemente acogen a extraños moradores, un leve cosquilleo ha recorrido mi espalda, electrizando mis orejas, y al estremecerme, mis neuronas se han encargado de recordarme algunos de esos secretos que allí dentro quedaron para siempre.

Es curioso; pese a esforzarme por atravesar con la mirada los reflejos de los cristales para acertar a distinguir algo del interior, con un gesto ya cotidiano, como si con la contemplación de un espacio inerte y ahora desconocido, fuera capaz de desvelar los secretos de mi interior, he bajado la vista frustrado, pero a un tiempo satisfecho, ante la sensación de certeza que me ofrece el hecho de reconocer que si después de tantas intentonas ni yo mismo he sido capaz de percibir algo de aquel espacio entre muros ahora prohibido, nadie podrá hacerlo, y lo que quiera que quedara allí dentro, allí permanecerá para siempre, ajeno al devenir de mis días y a los vaivenes del subconsciente, que todo lo deforma.

Luego, al llegar a esta otra casa, ¿mi casa?, y sentirme tan extraño como siempre, desilusionado porque estos rincones aburridos no albergan más que polvo, y ni las tablas del parquet hacen ruido al caminar ni la luz que entra por las ventanas es medianamente acogedora, y caer en la rutina cotidiana del google y las búsquedas extravagantes entre blogueros gafapastas y pedantes, me he dado de morros de pronto con esa foto en la que posas con el "nene" en brazos, así, de sopéton, y después de llorar un río de lágrimas estancadas así de golpe y sin darme cuenta, de estas que no sabes si te ahogas o te descojonas, frente a una sensación exagerada a todas luces de desconcierto, (y qué bien me ha sentado, por cierto), me he vuelto a sentir el ser más afortunado por haber podido disfrutar de unos cuantos secretos que allí quedaron sin desvelar, entre los muros de la que fue tu casa, vuestra casa.

(Mi casa, tal vez...)

Pero todo esto es secreto, ¡por supuesto!

Sin embargo, tú hablas en tu reflexión de espacios y silencios de los que ciertamente nada se.

Y aunque tu rostro y tu nombre me es tan familiar como siempre, lo que representa ahora me es desconocido.

Hasta yo me desconozco en buena medida, por lo que poco o nada puedo saber de tus secretos.

De ahí quizás, la sensación de impertinencia en estas palabras.

Así que me disculpo por la intromisión y sigo mi camino en busca de algún otro blog donde descargar mis neurosis hasta conciliar el sueño.

Vaya, se me siguen dando tan mal los encuentros fortuitos como las despedidas apresuradas. Por no hablar de los agradecimientos y los mensajes BREVES, pero hoy me da que voy a quedarme dormido con una sonrisa en los labios y quería dejar constancia.

Bueno.

Gracias. De verdad...

Alegria De La Huerta dijo...

Qué bonito, incluso sin el poema de Benedetti ya había suficiente. Yo ayer también hacía formas con mi mano y mi lápiz al viento frente a la pared a contra luz ;)

Gaby dijo...

Benedetti...mi madre me leía a Benedetti, porque ella también es uruguaya, y para mi es como un tío lejano que ves poco, pero al que guardas mucho cariño.

Al crecer y al dejar sueños por el camino y crear tantos otros por tozudez, me he ido colgando de la nostalgia y la pasión asfixiante (Boudelaire, Platt, Bukowski), pero siempre que quiero leer algo grande, para paladearlo como el buen vino, vuelvo a Mario, a Salinas, a Neruda...sólo por placer.

Y por las mañanas me gusta salpicar de poesía mis ratos de trabajo, y me deslizo a mis rincones favoritos...para encontrarme que esa chica con nombre de cuento...también conoce a ése tio lejano mío... ;)

un placer caminar por tu rincón de colores...

..Amandine.

Besos y café.

Gabriel.

amandine dijo...

Llego de Madrid.
Mi casa, mi patio, la campana de siempre, me reciben al llegar.

lleno el silencio con mi ruido común.

Y antes de comer, me siento a hojear vuestras palabras, regalos, sueños y desconciertos. al fin y al cabo, es de lo que algunos seres nos seguimos alimentando.

y sigo soñando:

@JL, no hay nada que más me reconforte que el intercambio de versos y sueños.
Queda grabada tu sugerencia.

Linda PD que me endulzará el café de media tarde.
Un beso versado.
Un sueño imprescindible.

@Juan: Los espacios, incluso los vacíos, acaban tomando forma ellos solos. A veces es necesario vaciar los cajones de un armario para poderlos llenar de lo que nosotros queramos algún día...
Dale tiempo al tiempo.
Un beso en el espacio vacio.
Un sueño, espacio en blanco, que tú puedes completar.

@adolfo: una sonrisa llena de esa luz que hoy, por fín, se asoma en tu ventanal.
La vida, sólo la vida, es el mejor beso, el sueño más lindo.

@anónimo: me desconcierta tu mensaje lleno de apuntes que, no sé si por casualidad o por sorprendentes coincidencias, me resultan familiares.
He leído varias veces alguno de los párrafos, incluso cuatro-cientos, algunas palabras, como intentando desentrañar qué esconde tu anónima presencia.
De pronto me ha invadido una zozobra extraña.
Me conoces; y sin embargo, afirmas no conocerme ahora.
Llegaste por casualidad a mi rincón de almendras?
Pudiste tocar la materia de la que un día, no hace mucho, estuvieron hechos mis sueños?
tocaste los muros de mi casa-nuestra casa por dentro?
y si lo hiciste, porqué estás hoy fuera de ellos?


Espero que regreses.
Y que tu anónima firma lleve, al menos, el seúdonimo dueño de tus sueños de hoy.

Un beso presente.
Un sueño lleno de lo que fui.

@alegría: sombras de sueños sobre las paredes...
eso es lo que dibujamos a veces.
Un beso cómplice.
un sueño delineado con un lápiz.

@Gaby: una de las cosas más lindas que últimamente vivo a diario es, precisamente, el encontrarme de pronto con "primos lejanos" sobrinos de poetas, cineastas y artistas con los que compartir parte de nuestra vida.
Benedetti es el único poeta que no me agota. Que puedo leer una y otra vez, redescubriendo en su lectura otras pinceladas que en la lectura anterior se quedaron en un rinconcito, como esperando.
Me abraza y reconforta, hago míos sus versos, sus imágenes, sus poemas de otros que él, a su vez, también se guardó en el bolsillo un día.
Ya tenemos algo más en común que este tío uruguayo...
...miles de sueños...
un beso de cuento de tarde.
un sueño común.

Tesa dijo...

Me gusta levantarme cuando está amaneciendo, abrir las ventanas de par en par y ver como el sol remonta la montaña, ciega mis ojos dibujando caminos de luz sobre mis libros, mis macetas, mi casa ya vivida y mis recuerdos. Me gusta ese silencio envasado en la noche que se rompe con el arrullo de las tórtolas,el piar del mirlo y de las golondrinas que anidan sobre la terraza. Y ver a mi gata ejecutar la danza del cazador, aunque sólo sea un juego para alegrar con su recuerdo el cuenco de pienso seco.
Entonces, mi casa huele a hierba, a sueño, a sol mañanero y a café negro.
Es cuando más me gusta mi casa.

Te descubro y encuentro la esencia de las cosas en tu bitácora, y también el compromiso, así que la amarro a mis moreras para poder visitarte con más comodidad.
Un beso.

espiralproscrita dijo...

Me gusta el verde de tus palabras,
el dorado de tus sueños.
ese cristal opaco de tus gafas de sol de invierno, también me gusta.
me gusta lo que no sé de tí.
A los silencios de mi casa, sin embargo, no les dan forma ni las luces ni las sombras, ni las paredes. Debe ser esa humedad constante con que la tristeza a veces empapela los sueños. Una humedad que emana y se condensa, y entorpece los dibujos del sol en las cortinas, las manchas de luz sobre la cara adormilada, el humo del café de media tarde.
Me gustaría pintarte un silencio con las manitas frías de otoño, y el corazón acurrucado en la estacion que tú prefieras. Tendría forma de vorágine en calma, de paseo, de sonido de mar, de acuarela.

Voy a dejarte una cajita llena de abrazos. Llenita de manos frías y de pies calientes. De canciones que hablen de las cosas bonitas que te gustan.
Voy a dejarte mis zapatos al lado de tu cama, mi cuaderno bajo tu almohada de tela verda, mi sombra en la esquina derecha de tu alfombra de lana, al lado de la chimenea tibia.
Voy a dejarme aquí, en un rincón, para quedarme.

Un abrazo fuerte, fuerte, fuerte.